| Decía en uno de mis anteriores comentarios que
la democracia a "secas", basada en las mayorías matemáticas
podría llevarnos, y es obvio que así suele suceder, a una
"dictocracia" (como gustan llamar jocosamente los mexicanos a su gobierno
"democrático" del PRI) del tipo autarquía felipista.
La mayoría de autores consideran a Aristóteles como el
"inventor" de la democracia. En mi opinión olvidan a Pericles,
que ya en el siglo V antes de Cristo, o sea un siglo antes de Aristóteles,
hizo aprobar una serie de reformas acentuadamente democráticas
en el Estado Ateniense. El conflicto con Esparta le llevó a crear,
aunque tan sólo fuera por interés político y personal,
"partidos democráticos" proatenienses.
La victoria sobre Esparta y la conversión de la Liga Ática
en un verdadero imperio ateniense, le endiosó y le llevó,
forzosamente, a tomar posturas "dictatoriales". Quizás ese sea
el motivo por el que muchos historiadores le consideran un dictador, olvidando
sus reconocidas labores democráticas, y otros un comedido demócrata,
olvidando el comportamiento autocrático de sus últimos años
de gobierno.
Muchas revistas llevan una sección de pasatiempos en la que suelen
incluir el "juego de palabras". Yo les invito a un juego similar: "el
juego de nombres". En los dos párrafos anteriores jueguen a cambiar
los nombres ¿Ya? .¡Premio!.
Me he perdido. Retorno a la idea inicial de este artículo: el
comportamiento "democrático" de los próceres felipistas.
Obviando las declaraciones del Secretario del PSOE en el Congreso Sr.
Caldera, para quien demandar al PSOE por presuntos delitos es "enturbiar
y envilecer la vida política" (sic), y para quien al PSOE (olvida
que el tomar el fuero como norma y la inmunidad como fin, de la época
felipista, es absolutamente antidemocrático) hay que permitirle
cometer todas las necedades que quiera sin siquiera permitirnos el derecho
a rechistar; obviando, repito, al Sr. Caldera empezaré por los
altivos "demócratas de toda la vida" socialistos valencianos.
La guinda al pastel "democrático-socialista" la han puesto los
sociatas de la "honorata familia Ciscar-Lerma" al afirmar públicamente
(Las Provincias 23/8/97) que "la democracia aritmética es un planteamiento
que los socialistas no podemos aceptar" (sic). O sea, que su tan estereotipada
y repetida afirmación de que al pueblo deben gobernarlo las mayorías
(al parecer eso sólo cuenta cuando la tienen ellos) es puro cachondeo.
¡Vivir para ver!.
Resulta que para el tándem de socialistos Ciscar-Lerma los ganadores
aritméticamente de las elecciones son "los resentidos y descontentos
"Deben ser unos desmemoriados y olvidan voluntariamente que Joan Romero
fue elegido mayoritariamente para el cargo de Secretario General del PSOE
valenciano (me niego a aceptar lo de Partido Socialista del País
Valenciá), independientemente de que la mayoría sea mínima,
pero en definitiva mayoría. A pesar de ello y de presumir cínicamente
de demócratas, no lo quieren aceptar porque ha dejado a sus compadres
sin sillón.
¿Se puede pedir más cinismo?. Pues si. Si prestamos un
mínimo de atención a las declaraciones del Sr. Ciscar veremos
que eso es sólo la punta del iceberg. Y sigo con otras demenciales
afirmaciones de los sociatas del clan Ciscar-Lerma: "nuestra prioridad
es cambiar la situación actual (...) pero esto deben hacerlo los
que han salido vencedores en el Congreso.."¿ A ver si lo entiendo?
Para que haya una verdadera democracia, los democráticamente elegidos
deben abandonar sus cargos y permitir que los ocupen los perdedores .
¡Pues confieso que no lo entiendo!.
Otra cosa que no acabo de entender es la esperpéntica frase de
los antiromeristas "todos tenemos que ceder. El Secretario General el
primero (..)". Si el "jefe" es el primero que tiene que ceder, ineludiblemente
abocaremos "a río revuelto ganancia de pescadores". ¿Quienes
serán los pescadores?.
Y que conste que a Joan Romero, como político, le podemos aplicar
tranquilamente el refrán "de moliner fugirás, pero de lladre
no t´escaparás". Su comportamiento nada tiene que envidiar
al de sus "superiores jerárquicos". Podemos afirmar, sin temor
a equivocarnos, que les ha salido un alumno muy aventajado.
Ahora para hacernos olvidar, por lo menos lo intentan, su época
de rodillo insoportable, de autocracia felipista, de descaradas corrupciones,
etc. , se han inventado lo de las "primarias", en un supremo esfuerzo
por desviar la atención de los españoles y aprovecharse
para lavar lo inlavable. ¡porque no creo haya bastante "detergente"
en todo el país!.
Y la "rosa" que nos adorna el pastel nos la ofrece el ex ministro felipista
Josep Borrell: "Las primarias del PSOE no se han convocado para afianzar
al secretario general (lo cual, por lo demás sería democráticamente
correcto), sino para conquistar un par de millones de votos más
de los que tuvimos (en 1.996)". O sea que de los cacareados cambios de
dirigentes (creo recordar que ambos formaron parte como ministros de los
gobiernos de Felipe González) y comportamientos, de eso nada de
nada ¡sólo intentar conseguir más votos aunque sea
engatusando miserablemente a sus electores!.
El "organizador" Sr. Ciscar en un alarde de inconmensurable cinismo,
rayano en una descarada burla a sus propios incondicionales, afirma públicamente
que la Ejecutiva será democráticamente imparcial en las
"primarias". Y a continuación su ex jefe (lo de ex jefe es para
los crédulos ingenuos, los incrédulos sabemos que de ex
nada. Jefe y en mayúsculas) Sr. González declara ante las
cámaras de TV, que el Sr. Borrell es muy buen chico, pero que el
apoyará al Sr. Almunia. Lo anecdótico e incomprensible en
la actualidad, es que le ha salido el tiro por la culata ¡En el
ridículo lleva la penitencia!.
Josep Borrell y sus muchachos desde el pasado día 24 presumen
ante los medios de comunicación, prensa, radio y televisión,
de haber ganado la primarias. Yo como no soy periodista, ni mucho menos
político, me puedo permitir el lujo de opinar que están
equivocados: no ha ganado Borrell, ha perdido Almunia. ¿No es lo
mismo? se preguntaran algunos. Pues no. En el fondo existe un evidente
matiz diferencial.
Si como afirma Cándido Méndez (UGT) el triunfo de Borrell
no ha sido una traición a Felipe González, habrá
que suponer que el PSOE va a continuar siendo un insolente "felipismo",
por lo que la tan cacareada regeneración del socialismo español
no será más que una ilusión, una utopía, una
ficción.
En mi opinión, los actuales dirigentes de la calle Ferraz no
van a permitir que la insolencia, petulancia, engreimiento y fatuidad
de Don Josep les deje sin "sillón". Para empezar ya está
pidiendo a sus "enemigos felipistas" que no le abandonen; y como es lógico
suponer no van ha permanecer "gratis", por mucho amor que manifiesten
tener al "partido" (jamás mejor empleado el término). ¡Y
si no, tiempo al tiempo!. De momento Almunia ya le ha presentado a Borrell
12 puntos "para ser amigos", que se podrían resumir en un sólo:
tu pones la cara (Borrell), y nosotros mandamos (Felipe and Cía.).
Como decía Jorge Manrique en las "Coplas a la muerte de su padre":
- Y pues vemos lo presente
como en un punto es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente
daremos lo no venido
por pasado.
Resumiendo, que en opinión de los dirigentes socialistas hay que
subordinar la democracia, a los criterios de oportunidad y conveniencia.
Terminaré con un pensamiento de Tom Paine: "El gobierno incluso
en su forma mejor, no es más que un mal necesario". Así
que a resignarnos y a soportar pacientemente lo que nos "echen".
Juan Borrás (Gandia)
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