Es un tópico descomunal decir que a los mediterráneos
les gusta mucho la fiesta. Pero el tópico continua siendo cierto.
Y los valencianos son los menos indicados para intentar rehuirlo ya
que aprovechan la más ligera sugerencia del calendario para fer
festa (hacer fiesta), cosa que da pie a que se conserven bastante bien
las expresiones tradicionales festivas de antes de la era industrial.
Los valencianos, acompañan muchas de sus fiestas con una particularidad
sonora y, ciertamente, deslumbrante (el estímulo de la pólvora).
Las tracas, los castillos, "les despertadas", "les mascletades", "les
cordades" y "els correfocs", son variaciones de un mismo espectáculo
que añade bullicio y diversión a la fiesta.
Con el calendario en la mano, Gandia y la Safor celebran tantas
y tan variadas fiestas que enunciarlas tan sólo requeriría
un espacio más generoso que con el que contamos ahora. Desde
el Porrat de Sant Blai en Potríes (febrero) hasta el Ball de
la Bandera en Beniarjó (Sant Marc, abril), pasando por las
fogueres de Sant Joan en toda la Safor (finales de junio), la lista
se convertiría en un verdadero exceso festivo. Por eso, tenemos
que restringir la selección a las principales o más
llamativas fiestas de Gandia.
Sin duda, las Fallas (del 16 al 19 de marzo) ocupan un lugar privilegiado
en las celebraciones festivas de Gandia, como también de muchos
otros pueblos de la Safor y, naturalmente, de un buen trecho del territorio
valenciano costeño. Las de Gandia, sin embargo, han sido declaradas
de Interés Turístico Nacional. A punto de entrar en
la primavera, las calles y las plazas de Gandia se llenan de nuevas
y sorprendentes construcciones, como si se tratara de un sueño
grotesco, de una réplica provocativa, de un desdoblamiento
sarcástico de la misma ciudad. Y, durante cuatro días,
los gandienses celebran con entusiasmo delirante la aparición
de aquella nueva ciudad. Hasta que la noche de Sant Josep (19 de marzo),
una tras otra, las Fallas se convierten en espectaculares hogueras,
más tarde en estrictas cenizas, y desaparecen así, cuando
se inician las primeras horas de la primavera. Las Fallas son un auténtico
carnaval a la valenciana y, en este sentido, el carnaval más
impresionante de Europa. Hay que vivirlas para reconocer su enorme
capacidad de impacto festivo e, incluso, humano.
Inmediatamente después de las Fallas, Gandia celebra la Semana
Santa (entre marzo y abril, según años). La solemnidad
y la gran participación de cofrades han hecho que mereciera
también la consideración de Interés Turístico
Nacional. Y el mismo día que finaliza este ritual religioso,
se inicia la Pascua, en la que miles de niños y jóvenes
se dispersan por todos los rincones campestres de la comarca "per
a berenar la mona" o "merendar la mona" (dulce que contiene en su
centro un huevo duro), como un siempre renovado canto a la primavera.
El tiempo del calor, el verano entero, es el momento estelar del
gusto por la fiesta. En los diversos distritos o barriadas de Gandia,
se celebran fiestas (en el Grau la de los marineros a la Mare de Déu
del Carm), en Beniopa, en Benipeixcar, en la Playa de Venècia...
Pero en la mayoría de los restantes pueblos de la Safor también
celebran sus fiestas. Por doquier, pues, hay verbenas, desfilados
de "moros i cristians", bandas de música, comida abundante
y compartida, todas las manifestaciones o explosiones de la pólvora
festiva y en las noches estivales, es más que probable oír
o ver una traca o un castillo de fuegos artificiales que marcan la
situación de la fiesta. Y en caso contrario, las noches tranquilas
también contienen un resorte para romper la monotonía
cotidiana, como indica la costumbre, aún bien arraigada, de
salir a la calle (con o sin silla) a tomar el fresco y conversar con
el vecindario.
La "Fira i Festes" patronales de Gandia en honor de Sant Francesc
de Borja (hijo de la ciudad) tienen lugar a finales de Septiembre
y principios de Octubre. Se inician con el pasacalle del Tío
de la Porra, "en sus orígenes, comparsa bufa que satirizaba
al propio Ayuntamiento", como dice el escritor Josep Piera. Los actos
y actividades de estos días de fiesta grande se programan con
el fin de complacer a todos los vecinos y visitantes, de todos los
gustos y edades. Hay tracas, mascletadas, castillos, tiro y arrastre
de animales, celebraciones religiosas, campeonatos deportivos, actuaciones
musicales y teatrales de diversa índole, etc. La Fira se celebra
en Gandia desde el año 1.310 (conozca la historia
de la Fira i Festes).
La Navidad, como en el resto del territorio de la civilización
cristiana, se celebra en Gandia con todo el ardor que requiere una
fiesta tan ancestral. Recién empezado el invierno, se produce
la temperatura adecuada para las extraordinarias comidas de Navidad,
que son rematadas con las "estrenas", presentes económicos
que donan los mayores a los pequeños. Un concurso local de
belenes anima la celebración cada año. Además,
y como peculiaridad gandiense, en la noche de Navidad (24 de diciembre)
se celebra el Cant de la Sibil.la en la Ermita de Santa Anna de Gandia.
Ritual profético de origen griego que se incorporó a
la tradición cristiana y que, a partir de la conquista de las
tierras valencianas por Jaime I, constituye un elemento más
de unión de toda el área lingüística y cultural
que con aquel rey se inició. Por otra parte, la alegría
de los regalos navideños aún continúan trayéndola
los Reyes magos que, en cabalgata fastuosa, llegan a Gandia la noche
del 5 de enero.
Fotografías: Zubillaga, M. Sánchez,
X. Ferri, E. Carrazoni y J. Marina
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