Lo mejor:
la sorprendente y aplaudidísima- aparición
de Woody Allen en la Ceremonia.
Lo peor:
la alarmante anorexia de la otrora maciza Jennifer Connelly.
Lo más caro:
la impresionante colección de joyas sandalias
incluidas- incapaz, sin embargo, de eclipsar la belleza
felina de su portadora:
Laura Helena Harring.
Lo más cutre:
las esporádicas y patéticas apariciones de
Donald Sutherland y Glenn Close durante la retransmisión
televisiva.
Lo más memorable: Sin
duda, el Oscar a Halle Berry y su posterior agradecimiento,
a años luz de las falsas lágrimas de cocodrilo
de Gwyneth Paltrow al recoger el suyo, hace unos años.
Lo que querría
olvidar: los dos últimos
premios (ver al repelente y alopécico Ron Howard
recogiendo esas estatuillas constituye toda una
experiencia traumática)
Una pregunta:
¿cuándo se enterarán las estrellas
de Hollywood de que en España también hay
Canal +?