| MELINDA Y MELINDA (Melinda and Melinda)
Woody Allen
Nota: * * * *
Cuentan que durante el rodaje de Encue ntros
en la Tercera Fase, François Truffaut le comentó a
Spielberg lo mucho que le había gustado El Diablo Sobre Ruedas.
Spielberg, emocionado, le agradeció el cumplido, a lo que
el director francés, sorprendentemente, replicó que
pocas veces se había reído tanto viendo una película.
Lo que seguramente Truffaut halló en aquel asfixiante thriller
fue un aspecto cómico oculto en la trama. Del mismo modo,
hay quien afronta la vida desde un punto de vista, digamos, trágico,
y otros que vislumbran una chispa comedia en todo acontecimiento
o realidad circundante.
Combinar esa dualidad, esa doble manera de ver las cosas, es lo
que se propone el genial Woody
Allen en su última y asombrosa película. A partir
de un suceso puntual, dos artistas tratan de interpretarlo de manera
subjetiva, aplicando sus diferentes actitudes respecto a la vida
y el arte como plasmación creativa de la misma. El sujeto
sobre el que recae esta singular confrontación de ideas es
Melinda (excepcional Radha Mitchell, en un papel que Allen había
escrito para Winona Ryder), una chica con poca fortuna en el trabajo
y el amor que trata de recomponer su vida con la ayuda, por una
parte (la trágica) de sus antiguas compañeras de instituto,
y por otra (la cómica) de unos completos desconocidos a quienes
tiene por vecinos.
Ambas visiones mantienen una trayectoria similar (el guión,
en este sentido, es prodigioso), pero el distinto enfoque que se
le da al devenir de la protagonista, hace que ante nuestros ojos
aparezcan dos historias completamente distintas, pero que, de un
modo poco convencional, resultan absolutamente complementarias,
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llegándose a la conclusión de que,
en definitiva, comedia y tragedia coexisten en perfecta armonía
y que es materialmente imposible concebir la vida y el arte sin
tener presente estas dos facetas. No resulta conveniente, pues,
centrarse en una de ellas, sino dejar que ambas se combinen de forma
natural y tratar de vivir la vida a cada momento, sin pararse a
pensar en sus connotaciones, pues esto nos distrae de lo verdaderamente
esencial, y es que la vida es un breve espacio de tiempo impredecible
cuya fecha de caducidad desconocemos. La gran paradoja es, por tanto,
que lo único cierto e inevitable de nuestra existencia
es la muerte (uno de los grandes temas favoritos de Allen) y que
la actitud que tomemos ante ella es circunstancial.
EN RESUMEN:
Una vuelta de tuerca más a los temas esenciales de la filmografía
de Woody Allen y, al mismo tiempo, un gratificante retorno a un
tipo de cine que parecía haber dejado de lado en sus últimos
trabajos.
Lo mejor: Que, aún no estando presente físicamente,
se intuye el alma del Woody actor en el cuerpo de Will Ferrell.
Lo peor: Que la parte trágica no queda tan bien resuelta
(en sentido estructural) como la cómica, lo cual repercute
en un cierto desequilibrio a la hora de concretar lo expuesto durante
el transcurso del film.
FICHA TECNICA:
Dirección y guión: Woody Allen.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 100 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Chiwetel Ejiofor (Ellis), Will Ferrell (Hobie),
Jonny Lee Miller (Lee), Radha Mitchell (Melinda), Amanda Peet (Susan),
Chloë Sevigny (Laurel), Wallace Shawn (Sy), David Aaron Baker
(Steve), Larry Pine (Max), Arija Bareikis (Sally), Josh Brolin (Greg),
Steve Carell (Walt), Brooke Smith (Cassie).
Producción: Letty Aronson.
Fotografía: Vilmos Zsigmond.
Montaje: Alisa Lepselter.
Diseño de producción: Santo Loquasto.
Dirección artística: Tom Warren.
Vestuario: Judy Ruskin Howell.
Estreno en España: 29 Octubre 2004.
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